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  • Oficinas premium: las empresas necesitan más m²

    Oficinas premium: las empresas necesitan más m²

    Elaborado por Cushman & Wakefield, el reporte Market Beat muestra que el mercado de oficinas en Buenos Aires está activo y, a pesar del complejo contexto económico actual, registra indicadores saludables.

    Market Beat

    Históricamente el mercado de oficinas Clase A de Buenos Aires presenta la particularidad de que está sub-ofertado. Y hace ya más de un año que nos encontramos con un escenario en el que la demanda tiene una absorción neta positiva; es decir, que las empresas están tomando metros.

    Esto empuja la vacancia a la baja presionando, a su vez, los precios de renta al alza, lo que deja un escaso margen de negociación para los inquilinos. Entonces, si bien los indicadores son positivos, se observa un mercado extremadamente sub-ofertado que va a necesitar crecer a corto plazo para poder abastecer la gran demanda de edificios de oficinas premium.

    Según el informe Market Beat, elaborado por Cushman & Wakefield, en 2016 la demanda fue de 71.800 m² (absorción neta) y, de mantenerse en el mismo nivel, para 2017 el mercado de oficinas tendría un déficit de superficie clase A.

    Aunque se prevé que durante este año se finalicen alrededor de 95.400 m² de superficies premium, sólo el 57% de la misma será oferta especulativa. “Si se mantiene la demanda, no va a haber espacio para sostenerla. Las compañías que proyectan que necesitarán espacios grandes en el corto plazo están firmando pre-alquileres para asegurarse los metros. Esto le da a los desarrolladores la ventaja de tener alquilado su edificio antes siquiera de tenerlo terminado”, dice Mercedes Pagliettini, Senior Broker de Cushman & Wakefield.

    “Si una empresa busca más de 3.000 m², todos juntos, en un solo edificio premium, hoy es sumamente difícil que los encuentre. Esto dificulta los grandes movimientos corporativos”, agrega José Viñas, Senior Broker de la misma compañía.

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    Más metros, mejores locaciones

    Por la dinámica del mercado también cambiaron las necesidades y las exigencias edilicias: se buscan plantas más amplias, que tengan en cuenta conceptos sustentables y que incorporen espacios que eleven el nivel de vida dentro de las oficinas. “Las grandes corporaciones exigen altos estándares de calidad en sus edificios, ya que hacen a su imagen y a lo que quieren mostrar de sí mismas, sobre todo de cara a los colaboradores. Los edificios Clase B se están volviendo obsoletos y si no reciben inversiones que mejoren sus características técnicas, es difícil que logren captar el interés de potenciales inquilinos”, alerta Pagliettini.

    “Los nuevos desarrollos cumplen con las certificaciones LEED, que indica el grado de sustentabilidad del edificio. Las grandes empresas están demandando que sus edificios cumplan con esta normativa en sus sedes en todo el mundo.”, detalla Viñas. Catalinas, Alem Plaza, Laminar, sieguen siendo clase A, pero los nuevos edificios presentan otras características desde su construcción. “Construcciones más ecológicas, sustentables y que apuntan a lograr el ahorro energético. Todo eso redunda de forma positiva en la gestión de los edificios: se optimiza la climatización y se aprovecha mejor la luz natural. Por otro lado, los techos verdes mitigan el impacto ambiental y hasta proporcionan un ambiente adicional de esparcimiento para los empleados”, sostiene Pagliettini.

    El panorama actual, con un nivel de superficie disponible que se acerca a su mínimo histórico, sumado a la alta fragmentación de la misma, presenta dificultades para las empresas que están buscando ampliar sus oficinas. “Los desarrolladores que se animen hoy a lanzarse con nuevos proyectos se encuentran ante un escenario sumamente favorable: la vacancia histórica de los últimos 17 años siempre fue mayor al 8% y hoy por hoy está llegando al 5%. Esto demuestra que el mercado está subofertado”, agrega Viñas.

    Para acceder al informe completo del Market Beat, descargá el PDF.

    Fuente: La Nación – Content Lab para Cushman & Wakefield.

  • Las empresas se trasladan a Zona Norte

    Las empresas se trasladan a Zona Norte

    En menos de tres décadas, la localización de los edificios corporativos migró desde el centro de la Ciudad de Buenos Aires hacia zonas que antes eran residenciales o fabriles. Un estudio de Cushman & Wakefield logró medir y cuantificar este desplazamiento de los m2 de oficinas Clase A.

    Clase A

    Históricamente la zona del micro y macro centro de la ciudad fue la ubicación preferida por las empresas más importantes de todos los segmentos. Sin embargo estar cerca del centro del poder político y financiero ya no es prioritario y muchas compañías trasladaron su casa matriz a Zona Norte.

    Ante este fenómeno, Cushman & Wakefield realizó un estudio matemático y geográfico en el cual aplicó el concepto de baricentro para analizarlo: tomó la latitud y longitud de cada edificio Clase A del inventario y lo ponderó por la superficie rentable. Con esta información, armó diferentes mapas en dónde se puede ver el punto baricentro en los años 1990, 2005, 2010 y 2015.

    Este informe demuestra que desde 1990 al 2016 la migración de las firmas hacia el Norte es contundente. Desde el pleno centro, subiendo por Libertador, hasta llegar a Saavedra y, más lejos aún, a la zona de San Isidro. “Y creemos que seguirá, en un futuro, hasta Bancalari y Acceso Norte, por la gran concentración de tierra disponible y la influencia de la gran cantidad de ejecutivos que viven en Tigre y sus alrededores” explica Hernán Castro, broker senior de Cushman & Wakefield.

    A la hora de entender por qué se dio este fenómeno Rafael Valera, también broker senior de Cushman & Wakefield, explica “En el corredor Norte surgieron las oportunidades por una confluencia de varias situaciones. Por un lado, las empresas quisieron tener oficinas fuera de Catalinas y Microcentro por el crecimiento del parque automotor y las consecuentes complicaciones de transporte. Además, en la década del ’90 hubo un fuerte desarrollo de la infraestructura vial de la Panamericana. Por último, en las zonas lindantes a la autopista existían predios de gran tamaño a valores muy competitivos”.

    La reactivación inmobiliaria, luego del parate de la crisis del 2001 y la vacancia en los alquileres corporativos, cambió el foco de las empresas a la hora de buscar m2. “En Zona Norte y específicamente en Panamericana, había lotes de tierra donde era posible construir grandes complejos de oficinas para brindarle a las empresas opciones que no existían en el centro y a precios inferiores. Por eso se consolidó este mercado que se destaca por sus grandes plantas y ha sido el que más creció en cuanto a metros construidos y también en los valores de locación”, agrega Castro.

    ¿Cuáles son las zonas más buscadas? “Los nodos principales tienen características marcadas. Se ubican donde hay puentes desde las autopistas, por la comunicación y la accesibilidad y en zonas cercanas a centros comerciales, como el DOT, Norcenter y Unicenter, que proveen servicios como patios de comida, supermercados o cocheras. También se prioriza el transporte público para que los empleados puedan desplazarse sin problemas. En algunos casos, las empresas migraron primero el back office y dejaron la casa central en Capital. Hoy la tendencia es mudar todo al norte, para estar todos en el mismo edificio e integrar a todo el personal”, enumera Valera.

    Más allá de los ladrillos

    El entorno laboral moderno no solo cambió en cuanto a la edificación. También lo hizo para ofrecer a los recursos humanos un mejor espacio laboral y mayor contacto con la naturaleza. “Estos edificios generalmente presentan grandes plantas que permiten generar espacios flexibles. Al ser de perímetro libre tienen también mejor sinergia con el ambiente que los rodea”, detalla Valera.

    “Las empresas tratan de dar más servicios in house a los empleados. Optimizan espacio y tratan de dar mejor calidad de vida con un layout que sea más amigable y colaborativo Se prioriza garantizar el acceso a luz natural para todos y minimizar los espacios cerrados, rompiendo esquemas de jerarquía que no ayudan a la colaboración”, explica Castro. “Además, estos edificios generan un impacto beneficioso en el área que los rodea, ya que alrededor crece el comercio, la seguridad y se provoca un derrame económico en el barrio”, agrega Valera.

    ¿Lo que se viene? “Los campus de oficinas, que ya crecen en otros mercados. Y sería muy natural que fuera en el corredor Panamericana, donde además se piensa en interacción con el medio ambiente, aprovechamiento del aire libre, espacios abiertos con Wi-Fi e interacción entre las distintas empresas”, cierra Castro.

    Para acceder al informe completo del Baricentro, descargá el PDF.

    FUENTE: La Nación – Content Lab para Cushman & Wakefield.

  • Mercado de capitales, la herramienta para hacer crecer el sector inmobiliario

    Mercado de capitales, la herramienta para hacer crecer el sector inmobiliario

    Desde el sector explican por qué es necesario que se sancionen nuevas normativas para que el rubro siga creciendo.

    Uno de los grandes motores del crecimiento de la economía es el sector inmobiliario. Mes a mes, el índice de la construcción es tomado como referencia para demostrar o no, el aumento en puestos de trabajo o en ventas de materiales. Sin embargo, pese a la importancia del área, Argentina sufre de un déficit en un punto clave: la financiación de estas inversiones a través de herramientas del mercado de capitales y del sistema financiero.

    “El Real Estate es muy dependiente de grandes aportes de capital. En el mundo, este dinero es aportado por instituciones financieras (vía préstamos de corto plazo para construcción o a largo plazo para compra) y también por instrumentos del mercado de capitales que permiten reunir una gran masa de dinero para invertir en proyectos”, explica Herman Faigenbaum, director general de Cushman & Wakefield Cono Sur.

    SPACE

    Los instrumentos de mercado de capitales son los Fondos de Inversión, que en muchos países tienen reglas específicas para impulsar al mercado inmobiliario, como, por ejemplo, los REIT en Estados Unidos y las FIBRA en México. Estos fondos permiten a los individuos y a las grandes empresas adquirir una cartera diversificada de inmuebles. A su vez, posibilitan que todo el proceso esté gestionado por expertos en el área.

    “En Argentina hubo algunas experiencias positivas, como los Fideicomisos Financieros, con los cuales se financiaron grandes edificios. Tal es el caso de la Torre Bouchard. Por razones regulatorias y falta de incentivos, estas iniciativas ya no existen”, detalla Karina Longo, responsable del área de Research de Cushman & Wakefield.

    Afortunadamente la situación empieza a cambiar. Recientemente, la Superintendencia de Seguros de la Nación dictó una norma que facilita a las aseguradoras la inversión en Fondos Inmobiliarios. Esta normativa puede dar pie a que administradores de Fondos de Inversión puedan diseñar y ofrecer instrumentos para atraer inversores.

    “El potencial es enorme: la nueva norma facilita que las compañías de seguro inviertan den Fondos de Inversión cerrados, y y un cálculo inicial nos indica que los fondos disponibles para invertir exceden los USD 2.000 millones. Aun cuando sólo porcentaje de los mismos se dirija al sector inmobiliario, los fondos pueden tener gran impacto en el mercado”, señala Faigenbaum.

    En ese sentido, cree que “es de esperar que en Argentina se replique la experiencia de otros países, donde los Fondos son instrumentos para que los jugadores de mercado obtengan financiación y los individuos y las instituciones inviertan en proyectos. Los fondos están diversificados en varios activos y luego distribuyen la renta entre los cuotapartistas”.

    Recientemente, en el país se tuvo una primera experiencia en Fondos derivada de la Ley de sinceramiento. Esta permitió la inversión en Fondos Comunes de Inversión Cerrados (FCIC) para proyectos inmobiliarios, los que se podían evaluar según:

    Tipo de tasa: podía ser fija (fondos de deuda) o variable (fondos de equity)

    Cantidad de desarrolladores empleados: uni o multidesarrollador

    Tipo de proyecto: venta o renta

    Por la forma en que está armado el esquema de los FCIC, estos favorecen la inversión en proyectos de ventas y facilitan que el Fondo le preste al desarrollador a tasa fija. “Los fondos de inversión del sinceramiento se transformaron en instrumentos que financian a un desarrollador en particular; la garantía son los proyectos que él está aportando”, aclara Longo. Éste es un buen primer paso, pero resulta insuficiente si se quiere apuntar a un mayor crecimiento del mercado del Real Estate.

    “Mirando hacia adelante, lo que el mercado está esperando es que se sancione una Ley de Mercado de Capitales que incluya herramientas que favorezcan una mayor inversión en el sector. Un FCI permite a cualquier individuo canalizar su apetito por invertir en ladrillos con un instrumento diversificado, orientado a cierto tipo de producto, y gestionado por expertos. Esta es una buena alternativa frente a otras como el dólar y el plazo fijo”, explica Faigenbaum.

    Y concluye: “el Real Estate tiene un perfil de ingresos que es único en comparación con otros instrumentos: permite retornos regulares positivos en pesos y apreciación a largo plazo en dólares. Gana quien invierte, gana el desarrollador y, en definitiva, se motoriza un sector clave de la economía real. Por eso es tan necesaria una nueva normativa”.

    Fuente: La Nación – Content Lab para Cushman & Wakefield.

  • Espacios de trabajo: cuatro tendencias que dominan el mercado

    Espacios de trabajo: cuatro tendencias que dominan el mercado

    No son los metros cuadrados: las empresas buscan ubicación, movilidad, colaboración entre equipos y una mejor integración entre los espacios de trabajo.

    De las antiguas plantas de oficinas, llenas de pequeños despachos, a los grandes espacios que favorecen la interacción: la forma de organizar los lugares de trabajo está evolucionando. Con las nuevas tendencias también se incorporan áreas de entretenimiento para amenizar la jornada laboral y la posibilidad de hacer home office.

    El trabajo empieza a ser visto como una experiencia y las empresas deben dar respuesta a partir de sus espacios propios, afirma la gerente de Project Management de Cushman & Wakefield Cono Sur, Valeria Hecht. En este contexto de cambio, la empresa líder de servicios inmobiliarios, Cushman & Wakefield, realizó un informe en que señala las principales tendencias que predominan en el mundo de los inmuebles corporativos.

    Ubicación, ubicación, ubicación

    “El lugar donde se instalan las oficinas es clave. Se buscan zonas con espacios más amplios, que puedan contener edificios diseñados para mejorar la experiencia de habitabilidad de los empleados”, afirma José Viñas, broker de Cushman & Wakefield.

    Los cambios en las ciudades como Buenos Aires, donde ya no se encuentran grandes terrenos desocupados, generan una búsqueda de nuevas áreas, que no estén tan relacionadas con el centro de la ciudad y con la imagen institucional del edificio. El centro ya no es el principal lugar elegido por las empresas.

    “Hoy se construyen inmuebles diferentes, que contemplan la relación con la naturaleza y el entorno. El edificio ya no representa al constructor ni a la empresa, sino a la comunidad que lo habita y sus actividades. Así, por ejemplo, el Distrito Tecnológico de Parque Patricios, la zona de Saavedra y los corredores Libertador y Panamericana, que incluyen parte de CABA y Zona Norte de Provincia se transformaron en nuevos puntos de desarrollo inmobiliario”, agrega Viñas.

    Del transporte a la movilidad

    Antes se pensaba que la oficina tenía que estar ubicada en un lugar con buen acceso a los medios de transporte; el razonamiento era simple: basados en el paradigma de que todo el trabajo se hacía en la oficina, las personas se trasladaban de la casa a la empresa y viceversa. Este paradigma, en gran parte basado en el modelo de las industrias, cambió y el concepto de transporte fue reemplazado por el de movilidad. Esto pone en valor la interacción entre la vida cotidiana de los trabajadores y su actividad laboral.

    La ciudad permite movilizarse entre los diferentes lugares que generan valor para la persona: la oficina, la casa y también la escuela de los chicos, los lugares de reunión, las actividades de la vida personal, etc. Esto implica el uso de otros medios de transporte tales como la bicicleta, la peatonalización de las calles, el trasporte público y los centros de transferencia, lo que condiciona la ubicación de las oficinas y la actividad que en estas se desarrolla. Este tema es clave para los desarrolladores, que deben pensar en espacios de uso múltiple y ofrecer edificios que sean atractivos para esta modalidad.

    Hacia un modelo colaborativo

    Como modelo de trabajo, la colaboración es cada vez más relevante e impacta en la organización del espacio laboral de distintas maneras. Por un lado, a través de la generación de lugares internos donde las personas puedan colaborar entre sí, lo que modifica inevitablemente la configuración del espacio, que ahora tiende menos a lo individual y más a lo grupal. Por otra parte, en organizaciones dispersas geográficamente, se incorpora la tecnología, y se diseñan espacios para realizar videoconferencias que facilitan la comunicación remota entre los empleados.

    Equilibrio entre concentración e interacción

    Sin dudas, el trabajo colaborativo en espacios amplios necesita complementarse, por momentos, de un espacio que también permita la abstracción y la creación individual sin distracciones. Las herramientas y tecnologías que crean espacios que fomentan la interacción constante y, al mismo tiempo, satisfacen las necesidades individuales de los empleados, son fundamentales.

    En relación con el funcionamiento del modelo colaborativo en las oficinas y la reacción de los empleados frente a los cambios en los espacios de trabajo, algunos informes señalan que, a partir de la implementación de los espacios abiertos, los trabajadores se habían quedado con poco espacio de focus, de atención a una sola cosa.

    Por eso, se empezó a promover un equilibrio: que la innovación siga teniendo un lugar preponderante, de la mano de la colaboración, pero que, al mismo tiempo, haya espacios para que las personas puede enfocarse sin interrupciones desde el exterior. “Una solución es reemplazar las salas de reunión grandes por varias más pequeñas, para generar espacios alternativos. No se limita el espacio abierto, sino que se brinda un lugar específico para que los empleados se puedan focalizar”, reflexiona Hecht. Por eso, es clave el balance de los metros cuadrados: menos para trabajo individual y más para espacios de soporte. No se reduce la superficie total, pero sí aumenta la productiva.

    Puede descargar el informe completo realizado por Cushman & Wakefield hacé clic aquí.

    Ilustraciones del libro “Turbulencia generacional” de Paula Molinari. Ilustración de Klinko.

    FUENTE: La Nación – Content Lab para Cushman & Wakefield.

  • Parques industriales: la clave del crecimiento

    Parques industriales: la clave del crecimiento

    Las industrias enfrentan importantes desafíos a la hora de definir su ubicación. Por un lado, el crecimiento del tejido urbano y las restricciones urbanísticas que acompañan el crecimiento de las ciudades imponen límites a la hora de realizar ampliaciones u obtener nuevas habilitaciones para desarrollarse. Por otro lado, los servicios industriales se han ido complejizando y especializando, generando mayor interdependencia entre las empresas de un mismo sector industrial.

    En este contexto, los parques industriales representan, en nuestro país, una de las mejores alternativas para optimizar el funcionamiento del sistema productivo. Para cuantificar el crecimiento que los agrupamientos industriales vienen experimentando en las últimas décadas, Cushman & Wakefield realizó un relevamiento de este tipo de inmuebles en la Región Metropolitana de Buenos Aires (RMBA).

    Los resultados muestran con precisión las oportunidades que se detectan en cada zona, a partir de los datos de disponibilidad y potencial de crecimiento.

    ¿Qué metodología se empleó?

    Para realizar el relevamiento, “utilizamos tecnología satelital Spot 7 y SIG que, junto con la base de ARBA, nos permitieron conocer con detalle la superficie total de los parques, loteada, construida y disponible para nuevas instalaciones”, explica Karina Longo, Head of Market Research de Cushman & Wakefield.

    En total se relevaron 51 parques industriales, de los cuales 36 son de origen privado, 5 mixtos y 10 que han sido impulsados con fondos públicos: “la amplia presencia de parques privados en la RMBA se debe a que estos tienden a desarrollarse en torno a los grandes núcleos urbanos, en localizaciones estratégicas, próximos a los accesos a las grandes ciudades”, agrega.

    En la RMBA, los parques industriales ocupan 5.155 hectáreas. La superficie loteada total, descontando caminos y áreas comunes, es de 4.053 hectáreas. La capacidad constructiva (FOS) es de 24.121.200 m2 de los cuales ya se han construido más de 6.602.400 m2.

    Los parques relevados contabilizan en total 4.570 lotes. El número de lotes libres asciende a 2.890, lo que arroja una tasa de disponibilidad del 63%. El alto índice de vacancia refleja la reciente expansión de los parques en la región, que se encuentra en plena fase de ocupación.

    DISPONIBILIDAD DE LOTES

    ¿Cuál es la situación en cada zona?

    Cada zona de la RMBA muestra un avance distinto en cuanto a su desarrollo y consolidación. La zona Oeste es la que tiene mayor porcentaje de lotes libres, un 73 %, mientras que en la zonas Norte y Sur los porcentajes son del 60 % y 54 %, respectivamente.

    DISPONIBILIDAD POR ZONA

    La zona Norte fue, durante muchos años, la preferida por las empresas debido a su localización estratégica respecto de los núcleos urbanos de población y de las principales vías de transporte. Concentra la mayor parte de la superficie de parques industriales (48 %) y también es la que tiene la mayor superficie construida. Se trata de una zona ya consolidada y con menor cantidad de superficie disponible para albergar nuevas industrias, en la que la superficie construible asciende a 878 hectáreas, cifra que supone el 73% del FOS total de la zona.

    De manera más reciente, con la inversión en infraestructura vial, comenzaron a desarrollarse con más fuerza las zonas Oeste y Sur.

    La zona Oeste es la que a futuro presenta el mayor recorrido de crecimiento. Durante el período 2013-2014 se incorporaron el Polo Industrial Ezeiza, el Polo Industrial General Rodríguez y el Parque Industrial San Vicente, que en conjunto aportaron 879 hectáreas. Esta cifra representa el 63% de la superficie de parques situados en la zona, aumentando el potencial de crecimiento de la misma hasta 511 hectáreas, es decir el 79% del FOS total de la misma.

    Por su parte, la zona Sur cuenta con un potencial de crecimiento de 364 hectáreas, que suponen el 65% del FOS total de la misma. Sin embargo, cabe destacar que la mayor parte de la superficie de parques ubicados en el sur de la RMBA está concentrada en cuatro parques que concentran aportan el 76% de la superficie total de la misma y el 50% (284 hectáreas) del FOS total de la zona Sur.

    POTENCIAL DEL MERCADO POR ZONA