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  • Una solución para empresas que necesitan resguardar su capital

    Una solución para empresas que necesitan resguardar su capital

    Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios corporativos, lanza Brick Value, un plan desarrollado especialmente para aquellas compañías que necesitan resguardar el valor de sus pesos en un contexto de restricción cambiaria.

    Brick Value es el nombre formal del plan que armamos luego de haber asesorado e implementado esta solución con importantes empresas. Se orienta a la compra de inmuebles corporativos, como una alternativa de inversión segura, discreta y confiable para aquellas empresas que, ante la imposibilidad de girar utilidades al exterior y comprar moneda extranjera, buscan diversificar su cartera, generar una renta o utilizar los inmuebles para uso propio.” destacó José Viñas, Director de Brokerage de Cushman & Wakefield.

    Es un plan que incluye un proceso completo de diagnóstico y toma de decisiones pensado y probado en diferentes contextos de restricción cambiaria, que asegura:

    • Capacidad de análisis específico para cada caso
    • Profundo conocimiento del mercado
    • Versatilidad y adaptación a los tiempos que cada compañía requiere
    • Diseño de planes ad hoc acorde al objetivo planteado
    • Eficacia y eficiencia en cada demanda del proceso

    Brick Value propone acompañar a las empresas a tomar la mejor decisión para reinvertir ese capital, analizando distintos tipos de activos de real estate corporativo (oficinas e inmuebles logísticos, entre otros), a través de un plan confiable que brinda seguridad, discreción, transparencia de la mano de un equipo profesional de una empresa global líder en servicios inmobiliarios corporativos.

    Para más información http://7hx.fa6.mwp.accessdomain.com/brick-value/

    Fuente: Áreas globales

  • Vuelta al trabajo: cómo es el regreso a la oficina y la revinculación

    Vuelta al trabajo: cómo es el regreso a la oficina y la revinculación

    Sin dudas, la irrupción del coronavirus en nuestras vidas nos obligó a cambiar los hábitos casi por completo. Y, como no podía ser de otra manera, el mundo del trabajo también debió modificarse. El teletrabajo se instaló con fuerza -más por necesidad que por opción- y las oficinas quedaron prácticamente vacías de la noche a la mañana. Este escenario obliga a repensar tanto los espacios de trabajo como la forma de utilización de ellos.

    Algunos especialistas afirman que las oficinas tal como las conocíamos antes de la pandemia podrían desaparecer y que estamos ante el nacimiento de un nuevo paradigma. Otros, en cambio, ven que éstas actualmente viven un proceso transicional que las está impulsando a experimentar un cambio. Pero lo cierto es que, más allá de los matices, la mayoría coincide en que ellas son fundamentales en la dinámica comercial de cualquier empresa. “La primera oficina fue creada el 31 de diciembre de 1600 por la Compañía Británica de las Indias Orientales. En ella, filas de empleados llevaban la contabilidad y la administración de la empresa. Desde entonces casi no ha habido cambios. Pero la llegada del Covid-19 obligó a todos a tener que readaptarse y a modificar prácticas y costumbres. Podría decirse que la pandemia instó a las oficinas a que den un paso evolutivo importante. Éstas no van a desaparecer; sin embargo, sí deberán reorganizarse y poco a poco irán surgiendo nuevos formatos capaces de acompañar a estos tiempos”, sostiene Adrián Mercado, CEO del Grupo Adrián Mercado.

    La oficina es el corazón de cualquier compañía. Es el espacio donde interactúan los empleados motivados por objetivos comunes y está relacionada con la productividad y la cultura de la organización. Pre Covid-19 estos lugares eran una de las principales herramientas que tenían las compañías para atraer y retener a los talentos; además de ser el espacio donde las personas pasaban mayor cantidad de horas del día en forma activa. Post Covid-19 las oficinas seguirán siendo el lugar donde se genere la cultura de la organización y continuarán teniendo un rol fundamental para atraer y retener al personal. Quizás, ya no sea el espacio donde la gente pase más tiempo del día, pero -sin dudas- seguirá siendo un punto de encuentro necesario para la interacción laboral e interpersonal”, comenta Fernando Novoa Uriarte, socio y director de Transaction Management de Newmark Knight Frank Argentina. Y agrega: “La cultura de las empresas no se puede generar y alimentar únicamente mediante espacios virtuales. Las relaciones interpersonales son fundamentales para mantener la motivación, la productividad y satisfacer necesidades sociales de las personas. Y aquí es donde queda en claro la importancia de las oficinas”.

    En la misma dirección afirma Rafael Valera, Broker Senior de Cushman & Wakefield: “El ser humano es un ser social que necesita de los vínculos para poder desarrollarse. Partiendo de esta base, la oficina no es sólo una caja contenedora de colaboradores sino más bien el espacio en donde se genera el ámbito propicio para que los empleados logren desarrollarse. Es el lugar para incentivar la colaboración, la innovación, las buenas prácticas y, al mismo tiempo, fomentar la cultura, el compromiso a largo plazo y el sentido de comunidad tan necesario para motivar a los equipos de trabajo”.

    Alex Sakkal, cofundador y director comercial de la desarrolladora de edificios corporativos premium Nómada, está convencido de que el teletrabajo es una gran herramienta pero que tiene algunas restricciones. “Una enseñanza que dejó el home office es su limitación a cuestiones transaccionales para la concreción de tareas o bien para la resolución de problemas coyunturales. Además de que es una modalidad que no nos permite proyectarnos, ¿quién se imagina seguir trabajando casi exclusivamente frente a una pantalla de acá a 10 años?”, comenta el desarrollador.

    Scott Grbavac (asociado del estudio de arquitectura Urban Agency de Copenhague en Dinamarca, que cuenta con oficinas en tres continentes y que participó del ciclo de seminarios de Nómada (Frameworks for Interaction), entiende que el ser humano se completa con el contacto con el otro: “Trabajar permanentemente desde los hogares conlleva una visión extremadamente solitaria de la existencia humana. Si todos trabajáramos desde nuestras casas, se perdería la interacción con la ciudad. Ir desde el hogar a las oficinas es una oportunidad única para interactuar con la comunidad, con las personas que probablemente nos cruzamos a diario, de poder tomarnos un café o iniciar un diálogo casual. Todo esto no podría nacer de otra manera”, reflexiona Grbavac.

    Por esta misma razón considera que los edificios no deben ser como castillos amurallados que sirvan únicamente para las personas de su interior, sino que deben ser abiertos y permeables para que la ciudad pueda ingresar en él. “Sin dudas, estamos frente a un enorme desafío que nos invita a reinventar no sólo los espacios de trabajo sino también los edificios de oficinas. Aprovechar esta oportunidad nos permitirá dar paso a una ´nueva etapa´ que cambiará la manera de trabajar y que hasta fortificará el vínculo con y entre los empleados”.

    Larga vida a las oficinas

    Teniendo en cuenta el actual escenario, los especialistas no dudan en el sentido de la existencia de las oficinas. El punto en cuestión es la forma en que éstas se utilizarán. “Creo que no está en duda si oficinas sí u oficinas no. Lo que se está reorganizando -post Covid- es la cantidad de días y de horas que las personas estarán utilizándolas. Otro de los cambios que se observan es la re-adaptación de los espacios interiores. Éstos comienzan a modificarse, tendiendo a ser lugares colaborativos sin puestos fijos”, comenta Novoa Uriarte.

    Los especialistas afirman que este tipo de inmuebles comerciales están atravesando un necesario proceso de mutación. Actualmente, la búsqueda de las empresas está apuntada a optimizar y refuncionalizar estos espacios. “La tendencia, incluso pre Covid-19, da cuenta de que las empresas -y sobre todo las del sector tecnológico- ya concebían las oficinas sin puestos fijos y, además, por equipos. Ya en el diseño de estos lugares se observaba una mayor preponderancia de los espacios colaborativos, es decir, salas de reuniones de diferentes tamaños muy bien equipadas, phoneboots, amplias cafeterías y livings, entre otros sectores. Post covid-19 esto se potenció y hoy la mayor parte de los sectores se está adaptando con esta visión. Pero me animaría a decir que estos cambios están vinculados con nuevas dinámicas socioculturales y nuevas metodologías laborales, muchas de las cuales están influenciadas por los avances tecnológicos”, cuenta Novoa Uriarte.

    Para Mercado, el Covid-19 solo aceleró un cambio que se venía gestando hacía ya varios años. “En sí, los edificios de oficinas, hace tiempo empezaron a modificarse. Parte de ese proceso fue la aparición del coworking y las nuevas formas de entender y de diseñar estos espacios. Desde hace mucho tiempo la sociedad comenzó a experimentar cambios en la manera de comunicarse y eso, poco a poco, se fue traduciendo en la concepción de la propia oficina. Así fue que, hace años, las oficinas herméticas para las máximas autoridades les fueron dando paso a las plantas libres. Atrás quedaron las barreras. La comunicación entre jefes y empleados comenzó a ser más directa. El contacto visual se hizo imprescindible. Visto de esta forma, la idea de generar espacios o puntos de encuentro resulta un peldaño más de la propia escalera evolutiva”, dice Mercado.

    Una de las tendencias -que en este escenario parece tomar fuerza- es la creación de los denominados Town Hall, espacios dentro del sector laboral que están destinados a la escucha organizacional. Éstos pueden montarse tanto en una sala como en sectores verdes, al aire libre. Lo importante es que estas áreas generen un ambiente propicio para que el grupo de trabajo pueda reunirse a conversar. Está comprobado que este tipo de sectores mejora la comunicación interna, aumenta el sentido de pertenencia, el compromiso y la eficiencia laboral. “El concepto de flexibilidad a la hora de conceptualizar edificios también refiere a poder convertirlos en espacios para el disfrute. Los inmuebles no residenciales como las oficinas pueden evolucionar y ser los lugares adonde la gente va a encontrarse y disfrutar”, dice Carl Backstrand, director internacional del estudio de arquitectura White Arkitekter, de Gotemburgo, Suecia, que también formó parte de Frameworks for Interaction.

    La vuelta al trabajo

    Los analistas coinciden en que el regreso a las oficinas ya es un hecho en Buenos Aires, y que esto va en la misma dirección que se observa en gran parte del planeta. “Lo que sucede a nivel local en términos generales refleja lo que ya está pasando a nivel global. Los empleados de las principales empresas están volviendo a trabajar paulatinamente. Aquí, en nuestro país, y especialmente en la ciudad de Buenos Aires, esto se viene dando de una forma muy gradual”, cuenta Varela.

    Para Andrés Neumann, co-fundador y CEO de Nómada, la vuelta a la oficina se basa en dos grandes pilares: “Los estímulos positivos y la percepción de seguridad en el espacio de trabajo. Decidimos poner mucha energía en el primero, sin descuidar la importancia del segundo”, remarca. Y amplía Sakkal: “La mayoría de las empresas que tienen sus oficinas en Tesla Patricios II expresaron sus ganas de regresar. Pero ellos saben que se trata de un tema muy sensible para muchos empleados; por eso sostienen que el regreso debe ser opcional, paulatino y con equipos limitados”.

    Muchas fueron las estrategias que comenzaron a implementar las empresas para garantizar el regreso de sus empleados a los espacios de trabajo: desde la aplicación de protocolos sanitarios hasta la creación de burbujas con rotaciones de equipos para tener un mayor control preventivo-sanitario. Por otro lado, la mayoría de los consorcios de los principales edificios de oficinas incorporaron diferentes tecnologías destinadas a agilizar el tráfico en recepciones: cámaras que toman temperatura en forma automática, ingresos con lector facial -para evitar el contacto humano- y desinfección de calzado, entre otros. También comenzaron a certificarse edificios con “Protocolo de Covid-19”, verificado por normas del Instituto Argentino de Normalización y Certificación (IRAM), que hacen foco en la purificación del aire y en las circulaciones de los espacios comunes, entre otros puntos. Este sello -que lleva el nombre de Covid-free- busca el cambio de hábitos en la operación de los espacios en base a las recomendaciones emitidas por las autoridades sanitarias.

    La primera en obtener esta certificación fue la empresa administradora de edificios de oficinas Waves. “Responde a las medidas que tomamos desde el inicio de la pandemia para un regreso seguro. Los protocolos fueron elaborados y adaptados a cada uno de los edificios que gerencia Waves, identificando los peligros y riesgos de contagio. Hoy nuestros edificios se encuentran preparados para que los clientes y sus empleados puedan volver con la seguridad garantizada”, comentó Marcos Villanueva, CEO de Waves.

    Para aquellos que quieren volver a la oficina, la firma Nómada lanzó una propuesta atractiva. Invita a todas las personas que trabajan en algunas de las empresas del Distrito Tecnológico a poder disfrutar de una jornada de trabajo en Piso Once, el multiespacio de Tesla Patricios II, un rooftop de 1300 metros cuadrados. Pueden ir a trabajar solos o con sus amigos mientras disfrutan de una de las mejores vistas de la ciudad con buena música, juegos, snacks y bebidas.

    Impacto en el mercado

    En esta coyuntura las compañías van a requerir una menor cantidad de espacio ya que, con los esquemas de rotación, no hace falta que todos los empleados trabajen en forma presencial al mismo tiempo. “Esto ralentizará la absorción de metros cuadrados manteniendo las vacancias elevadas por un tiempo. En mercados muy desarrollados esta coyuntura desalentará las nuevas incorporaciones al stock. Pero en la Argentina, que es un mercado muy pequeño -en términos de cantidad de metros cuadrados per cápita, en relación a otros países de Latinoamérica-, el impacto será menor y, a su vez, experimentará una mayor velocidad de recuperación”, cuenta Novoa Uriarte.

    Fuente: La Nación

  • Oficinas vacías: ¿qué será del microcentro y cómo resucitarlo?

    Oficinas vacías: ¿qué será del microcentro y cómo resucitarlo?

    El sol de febrero pega de lleno sobre Diagonal Norte y parece imposible que hace un año nomás esta misma arteria era un hormiguero de gente, de miles de oficinistas aflorando de los edificios para ir a almorzar, o al banco, o a la farmacia, o a comprar un regalo, o a una boca de subte en caso de poder volver a casa temprano.

    Pero ahora -qué novedad- el corazón de la city es una suerte de desierto de veredas semivacías, torres solitarias, bares agonizantes y locales cerrados. Porque en otros barrios porteños podrá haber regresado, barbijo mediante, cierta apariencia de normalidad pre pandemia. Mas no en el centro.

    Lo que en el mercado inmobiliario se conoce como “CBD” (por Central Business District, que incluye tanto el microcentro propiamente dicho como Catalinas, Plaza Roma, Retiro, Puerto Madero, 9 de Julio y el Centro Sur) se proyecta en estos tiempos enrarecidos como una tremenda incógnita.

    Y es que aun con el horizonte de una situación sanitaria normalizada es difícil encontrar a quien no machaque con aquello de que “el home office llegó para quedarse”, y que esta reingeniería laboral podría tener para las grandes ciudades un enorme y profundo impacto tanto en términos de movilidad como en los usos del suelo.

    No todo el mundo puede hacer home office, eso es cierto. Así como también se prevé que el futuro próximo traerá unas modalidades de trabajo más flexibles (ya no trabajaremos en casa los cinco días de la semana, aunque tal vez sí tres). Pero son justamente el empleo “de oficina” y el trabajo basado en el conocimiento los que mejor admiten ser ejecutados desde cualquier ubicación, un proceso que se aceleró en tanto las empresas sacan sus cuentas para medir el ahorro derivable de achicar estas instalaciones. A la vez, a gran parte de los empleados trabajar desde casa parece gustarles, con lo cual va quedando claro que más allá de la llegada de las vacunas y de cierta promesa de reactivación económica en el mundo de las oficinas en general y en el centro de Buenos Aires en particular, ya nada -o casi nada- será como antes.

    Un mercado que sufre

    Las oficinas del Área Metropolitana de Buenos Aires -que se concentran en las zonas mencionadas además del corredor Libertador, el Dardo Rocha, el Panamericana y la llamada “zona Dot”- registraron en el último trimestre de 2020 una vacancia de 15,9%: casi el doble si se la compara con el 8,2% del mismo período en 2019.

    Los datos se desprenden del informe de la consultora inmobiliaria corporativa Colliers International, que subraya que en 2020 “la vacancia escaló de una forma excepcional”, que “el mercado de oficinas se encuentra en un proceso de adaptación” y que, si el panorama se analiza por submercado, el incremento más significativo se ubicó en el macrocentro Sur, donde la dinámica de liberación de superficies data desde 2019 y alcanza una disponibilidad del 27,35%.

    Todo esto sucede mientras YPF cuelga el cartel de venta en su histórico edificio diseñado por César Pelli, con lo cual sumará 75.000 metros cuadrados disponibles; y Telecom hace lo propio con su emblemática torre de Puerto Madero con un total de 38.000 metros cuadrados de los cuales 21.000 son rentables. Por otro lado, en Catalinas Norte se acaba de terminar la torre 200 Della Paollera (en la que Globant ya cuenta con los últimos diez pisos), en tanto en Córdoba y Alem (donde había un estacionamiento) avanza con un horizonte de cuatro años la construcción de un edificio con la firma de Norman Foster.

    “La tendencia es que el mercado de oficinas va a seguir ampliando la oferta. ¿Cuánto? No lo sabemos”, advierte el director de Oficinas de Colliers, Juan Manuel Farola, y afirma que las más amenazadas son las grandes superficies. El ejecutivo recuerda que allá por 2002 la vacancia llegó a trepar hasta alrededor de un 20%, aunque ya en 2003 arrancó la recuperación. “Era otro contexto. Entonces no estábamos ante esta revisión del modelo de trabajo”, distingue.

    “Incluso las empresas a las que les empiece a ir bien van a tener menos metros”, explica por su parte Hernán Castro, broker senior de Cushman & Wakefield, empresa global de servicios inmobiliarios. Y completa: “Si bien el mercado se está reactivando, son más los metros que se liberan que los que se ocupan. Todo este año va a seguir siendo de transición”.

    ¿Qué transformaciones puede implicar esta tendencia para el paisaje del centro porteño? ¿Qué destino podrían tener todas esas torres? ¿Y qué nuevas preguntas empieza a despertar una red de transporte guiado que ha sido criticada por radiocéntrica?

    “Al impacto que en el centro tiene el teletrabajo hay que sumar el hecho de que toda esa gente tampoco está ahora almorzando, ni haciendo compras en la zona. Eso va a tener un efecto secundario encadenado a partir de la disminución de ese gasto, que también generaba actividad y empleo en comercios”, observa el geógrafo y decano del Instituto de Transporte de la Universidad de San Martín, José Barbero.

    “En términos de transporte lo primero que se ve es una reducción general en la tasa de generación de viajes, lo que se siente especialmente en las rutas más concéntricas y tiene un efecto financiero muy fuerte sobre el transporte público. En ciudades europeas están calculando ya que un 25% de la demanda se les cae. Y nosotros vamos a tener también un achicamiento, que aún no se sabe si será de esa magnitud”, marca para concluir pronosticando que “al patrón de movilidad anterior ya no vamos a volver”.

    ¿Podría “reconvertirse”?

    “Si el área central de una ciudad se reconvierte, si pasa a tener usos mixtos, comienza a tener vida las 24 horas. Es la diferencia que hay entre la avenida Santa Fe entre 9 de Julio y Callao y Cabildo entre Virrey del Pino y Monroe. En la primera hay viviendas, colegios, iglesias y también locales. En la segunda, solo locales. Y al no tener vivienda, a las ocho de la noche el lugar se muere. Un caso interesante en ese sentido es lo que pasó después de las Torres Gemelas en el Downtown de Nueva York: se mudó gente joven y se empezó a ver otra vida”. Quien habla es Domingo Speranza, CEO de Newmark Argentina. “Lo más probable es que el centro de Buenos Aires comience a mezclar otra vez los usos”, vaticina aunque aclara que por el momento transformar edificios de oficinas en residenciales “no es una unidad de negocio interesante”. “Además las oficinas siguen siendo un espacio necesario. ¿Cómo le construís el ADN de la empresa a un empleado que recién ingresa si nunca se ve con sus compañeros de trabajo?”, se pregunta aunque también reconoce que las nuevas fuerzas laborales “ya no quieren viajar 50 kilómetros para ir a trabajar todos los días”.

    Farola precisa que las torres corporativas “no pueden cambiar de uso”. Y en cuanto a los edificios más viejos, tiene que haber un acuerdo en el consorcio, además de que el código urbanístico debería permitirlo. “Soy bastante pesimista respecto de esa transformación -dice-. A lo sumo alguien que tiene un terreno y planeaba construir oficinas ahora se lo replanteará”.

    Según Barbero podría haber un reciclaje, aunque por el momento “todas son incógnitas”. “A partir de esta reorganización del trabajo se pueden pensar cambios en los usos del suelo, en las localizaciones y en los viajes. En cualquier caso es importante que la planificación urbana reaccione, entienda los procesos y pueda orientarlos hacia el bien común”. Desde Cushman Castro coincide con esta última apreciación: “En principio no veo a la reconversión como tendencia, aunque uno vez que en otras partes del mundo zonas administrativas y financieras sí se han reconvertido. Pero eso no es algo que podamos empujar solamente desde el mercado inmobiliario: semejante cambio requiere una mirada mucho más urbanística, que en todo caso los desarrolladores acompañan”.

    Paños fríos

    “Buenos Aires va a sufrir menos que otras ciudades porque nuestro inventario de oficinas por habitante es menor al de Santiago de Chile, Lima, Bogotá, San Pablo y Río de Janeiro”, explica Speranza y describe el mecanismo por el cual, al inicio de las crisis, las oficinas clase B se ven menos castigadas, pero solo porque son más baratas. “Cuando llega lo peor se da un fenómeno que se llama flight to quality: empresas que están en un edificio clase B se pueden mudar por la misma plata a otro más eficiente, con menos gasto de mantenimiento y donde los empleados se sienten mejor. Así, las oficinas clase A se recuperan más rápidamente”.

    El mencionado informe de Colliers también va en esa línea al consignar que “la pandemia atravesó el mercado de oficinas, y modificó los sistemas de trabajo, por lo tanto, configuró nuevos escenarios de búsqueda y de relocalización. Podemos ver que habrá una tendencia hacia espacios de trabajo flexibles, más abiertos, con mayor circulación, que sean energéticamente eficientes y que contemplen espacios al aire libre”.

    Castro suma que para analizar la situación actual hay que examinar lo que estaba pasando antes, cuando había ya una tendencia al “éxodo” de la zona. “Si la gente ya no va a ir de lunes a viernes al trabajo, esa descongestión puede ser favorable y esa desesperación de muchas empresas por irse del centro tal vez se revierta”.

    El broker agrega que “nuestro mercado corporativo estaba bien parado. La pandemia no nos agarró con edificios a medio construir y desarrolladores endeudados, y la vacancia era bastante baja. El mercado se va a ir acomodando”.

    Dhan Zunino Singh es sociólogo, doctor en Historia e investigador del CONICET, y respecto del futuro del centro arranca por sumar al panorama el lugar que ocupan las oficinas de la administración pública y los sindicatos. “Pero además -prosigue- uno piensa qué pasará con el centro frente a la desconcentración que implica el home office. Recordemos que ese fue el sueño de la globalización: los procesos se descentralizaron y uno podía pensar que lo mismo pasaría con las ciudades, pero al final fue al revés: ocurrieron nuevos fenómenos de concentración. Y es que el lobby es cara a cara, el comercio es cara a cara, el mercado es cara a cara. Durante la pandemia el capitalismo siguió trabajando con la cercanía. Hay un ejemplo claro en la misión del FMI que vino en octubre. La negociación no fue virtual y de hecho uno de los funcionarios se agarró el covid en Buenos Aires”.

    “Por otro lado, hay un uso del microcentro que no bajó: es el espacio público por excelencia de la ciudad. Plaza de Mayo, el Obelisco y hasta Comodoro Py, que incluso durante la pandemia siguieron siendo espacios de concentración de marchas, del velatorio de Maradona, de la vigilia por el debate de la ley del aborto”, destaca y concluye que si bien puede cambiar la densidad, no tanto la “funcionalidad” de ese nodo de cemento, hierro y vidrio que ayer burbujeante y hoy desolado disputa cuál será su rol en la nueva trama urbana.

    Fuente: La Nación

  • Parques industriales: las zonas más buscadas y los precios del mercado

    Parques industriales: las zonas más buscadas y los precios del mercado

    En este 2020, de la mano del aislamiento social y de la pandemia, los grandes ganadores fueron los sectores logístico y el e-commerce. Entre ambos lograron darle protagonismo a los agrupamientos o parques tanto logísticos como industriales. En este contexto, estos complejos no sólo ofrecieron mayores seguridades sanitarias, sino que, además, facilitaron las herramientas necesarias para garantizar el correcto desempeño comercial de las empresas allí radicadas. “Por éstas y por otras razones cada vez son más las empresas que buscan instalarse en este tipo de proyectos”, afirman desde Red de Parques Industriales Argentinos.

    En la actualidad, y en el escenario pos-pandemia, muchos son los lugares que parecen contar con potencial para llevar adelante la mudanza de una empresa en un centro logístico. Y todos comparten una característica distintiva: la ubicación. “Esta variable siempre resultó determinante. Antes de la irrupción del Covid-19, cualquier broker que conocía del sector era capaz de afirmar que la principal demanda de las empresas que buscaban estos proyectos era una buena ubicación. Hoy, en este presente pospandemia, donde la logística -de la mano del e-commerce- creció de manera exponencial, la localización tiene un rol más importante aún. Y se pone de manifiesto, aún más, en la denominada última milla, donde las demandas se centran en las ubicaciones adyacentes a los grandes centros de distribución o en los lugares estratégicos, que permiten llegar con el producto al usuario final en muy corto tiempo”, explica Alejandro Winokur, sodio y director del área Industrial de Newmark Knight Frank. Para las empresas, mudarse a este tipo de complejos les ofrece una amplia variedad de beneficios, entre los que se destacan un mejoramiento no sólo en sus servicios sino también de los costos de gestión (los cuales se hacen más amigables con la compañía), un incremento en la competitividad y una mayor previsión del trabajo a mediano y largo plazo. “Otro dato relevante es que muchas zonas o municipios ofrecen beneficios impositivos y de radicación para aquellos que se instalan en el lugar”, explica Santiago Isern, broker industrial de Cushman & Wakefield.

    Norte, el más demandado

    Según los especialistas, el corredor por lejos más solicitado es el Norte. Esta área es la que mayor desarrollo tuvo en la década pasada, básicamente por la integración al Mercosur. La zona actualmente cuenta con unos 17 parques y unas 500 empresas radicadas dentro de ellos. “La mayoría de las compañías quiere estar allí. La fortaleza de esta zona la determina su dinamismo, la inmejorable ubicación, la calidad de sus accesos tanto para camiones como para vehículos de mediano y pequeño porte y la proximidad con la ciudad de Buenos Aires. Estas características la ponen en el primer escalafón de los más solicitados. Sin dudas, la poca disponibilidad de tierra la convierte entonces, para muchos, en un objeto de deseo que termina alimentando la valoración del metro cuadrado”, comenta Winokur.

    Sur, el de mayor potencial

    La zona Sur es la menos explotada y desarrollada en los últimos 10 años y, por ende, la que se presenta como el sector con mayor potencial de crecimiento y expansión. “Este corredor -que hoy cuenta con 15 agrupamientos entre industriales y logísticos, y que dan cobijo a unas 750 empresas- es uno de los lugares que, seguramente, en no mucho tiempo, será un gran protagonista porque tiene un gran potencial tanto para el sector industrial como logístico. Su proximidad con el puerto de Ensenada, sus buenas conexiones con el aeropuerto de Ezeiza y con el Camino del Buen Ayre (que aún está pendiente la finalización de sus obras, pero que una vez concluido unirá esta zona con los corredores Oeste y Norte), lo convierten en el principal bastión. Puntualmente, en el Sur de Buenos Aires, la mayor expansión se dio en Canning y Ezeiza que, junto con el corredor de la Ruta Provincial Nº2, son los lugares con mayor potencial”, explica Dennis O’Keefe, gerente de la división industrial de la Inmobiliaria O’Keefe. Y agrega que “respecto a Ensenada se espera que aproveche su desarrollo industrial a partir de la habilitación del puerto de La Plata; por otra parte, con la inauguración del Paseo del Bajo el corredor Buenos Aires-La Plata logró una inmejorable accesibilidad al puerto de la Ciudad”.

    La zona Sur, a diferencia de la Norte, cuenta con una gran oferta de tierra disponible a muy buen precio, un atractivo para desarrolladores e inversores-. “En esta zona actualmente hay cada vez más municipios que están dispuestos a acompañar de diferentes maneras a las nuevas propuestas logísticas e industriales.

    Oeste, en crecimiento

    En densidad de proyectos, la zona oeste es la que se ubica en el segundo lugar del ranking bonaerense. En la actualidad, este sector de la provincia cuenta con 14 parques, los cuales albergan a unas 400 empresas. “Dentro de esta área, General Rodríguez se presenta como la gran protagonista. Esta localidad, ubicada a 55 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, es la que mayor desarrollo industrial presentó en este eje durante los últimos años. Para muchos, éste es un punto estratégico entre el Norte y el Sur. En este sector, la mayoría de las empresas buscan radicarse próximas a la ruta 6, ya que es la principal arteria que sirve como vinculación con todos los ejes”, explica Christian Fucile, fundador y presidente de la constructora IMB.

    Nuevos inversores

    El presente que está viviendo el sector de los parques logísticos e industriales está llamando la atención de nuevos jugadores que, motivados por rentas mayores y más seguras, comienzan a destinar parte de sus ahorros a este sector inmobiliario para muchos desconocido. “Últimamente, este rubro inmobiliario comenzó a seducir a un público que, históricamente, sólo reparaba en los locales comerciales (con superficies hasta 250 metros cuadrados) o en oficinas con superficies pequeñas y medianas”, dice Leandro Mercado, director de la división Industria del Grupo Adrián Mercado.

    Los valores del mercado

    Sobre los precios, Isern sostiene que cuanto más cercanas están las tierras a la ciudad de Buenos Aires, más altas es su cotización. Este valor se incrementa si el terreno se encuentra en un lugar con fácil acceso por medio de autopistas o rutas. Los referentes consultados coinciden en que, en líneas generales, los valores de venta promedio oscilan entre los US$40 y US$120 por metro cuadrado. “Estos precios pueden llegar hasta los US$150 por m2, cuando el terreno se encuentra dentro de un parque industrial consolidado, con seguridad, infraestructura, caminos y administración, entre otros servicios. También se pueden encontrar tierras sin mejoras (campos) a menores valores. Allí hay que considerar todas las inversiones que cada empresa debe realizar antes de mudarse y comenzar su actividad comercial en el lugar”, concluye Alejandro Winokur.

    Fuente: La Nación

  • Por las restricciones, las empresas se dolarizan con la compra de oficinas premium

    Por las restricciones, las empresas se dolarizan con la compra de oficinas premium

    Ante la restricciones cambiarias que impuso el Gobierno y la necesidad de las empresas multinacionales de diversificar su cartera de inversión, el último trimestre del 2020 se caracterizó por registrar importantes operaciones de compra-venta de oficinas clase A como canal para dolarizar los excedentes en pesos que generaron las compañías.

    Según un informe realizado por Cushman & Wakefield, en el cual relevó 1.370.493 metros cuadrados de oficinas clase A localizadas en Buenos Aires, el 2020 finalizó con una demanda más activa en oficinas premium. “Hoy las empresas tienen un gran problema que ya lo vivieron en la época del cepo del 2011 al 2015: cuando obtienen ganancias no pueden comprar dólares ni tampoco girarlo hacia otros países. Entonces, para diversificar la cantidad de pesos que están acumulando y poder dolarizarse, invierten en el Real Estate corporativo”, indica José Viñas, Director de Brokerage de la firma en diálogo con LA NACION.

    En el mismo sentido, Domingo Speranza, CEO de la consultora Newmark Knight Frank Argentina, agrega que las empresas locales, dueñas de edificios, identificaron que era la ocasión ideal para vender sus propiedades. “Vieron la oportunidad de poder acceder por otro lado al mercado libre de cambios porque tenían deuda internacional. Entonces, vendían al dólar MEP y compraban dólar divisa. Ahí arbitraron los precios y terminaban vendiendo un 50% más caro o compraban un 50% más de dólares Banco Nación, respecto al valor del metro cuadrado”.

    Los efectos que generan las restricciones cambiarias en el sector inmobiliarios son dispares. Si bien los valores de las propiedades residenciales tienden a la baja por las dificultades que tienen las personas físicas para acceder a la compra de dólares, en las oficinas la demanda aumenta y los precios se mantienen o incluso suben, como sucedió durante el cepo del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Por ahora los valores se mantienen, pero es un efecto que se podría dar en el futuro”, acotó Viñas.

    Aunque la compra-venta de oficinas clase A destacó en el último trimestre del 2020 (tanto para el uso interno de la compañía como para alquilar y obtener una nueva renta), el abanico de inversiones en el Real Estate corporativo por el que se inclinaron las empresas es más amplio. Otras opciones son la compra de un terreno para la construcción de su propia oficina o depósito logístico, un desarrollo inmobiliario que es “una alternativa económica por los bajos costos de construcción actuales”; el pago por adelantado de todo el contrato de alquiler para así “deshacerse de los pesos” o la remodelación de sus oficinas.

    La vacancia de alquileres sigue subiendo

    En un año marcado por el teletrabajo, el informe resaltó que las oficinas clase A cerraron el año con una vacancia del 12,7%, un aumento del 17,6% en relación con el trimestre anterior. En parte, los espacios disponibles siguen subiendo porque las empresas comenzaron a implementar el trabajo rotativo y “descubrieron que pueden reducir entre un 30-40% de su superficie ocupada”. Otro tanto, por la entrada al mercado de nuevos metros cuadrados que se terminaron de construir durante la cuarentena y todavía no se alquilaron. Este contexto benefició los márgenes de negociación y los precios de cierre se flexibilizaron.

    Por su parte, Speranza adelantó que para el primer trimestre del año se espera que la cifra de vacancia esté entre el 15% y 17%, aunque hizo hincapié en que “las oficinas no se han muerto ni el home office desterró por completo al trabajo en oficinas, las compañías saben que van a volver a sus espacios de trabajo tarde o temprano”. Además, remarcó que de a poco va a haber un ajuste de los valores, el cual dependerá del tipo de cambio oficial.

    Al respecto, la mayor superficie disponible de metros en edificios de última tecnología se distribuyen en los submercados de Corredor Panamericana (39.253 m2), Puerto Madero (32.854 m2) y Catalinas-Plaza Roma (36.221 m2). “Los espacios más buscados fueron aquellos que contaban con mejores condiciones de entrega y que no implicaban inversiones importantes para ser ocupados”, añadió Viñas.

    En promedio, el valor de alquiler mensual fue de US$27,4 el metro cuadrado, cifra que no refleja cambios en su comparación interanual. Si se analiza por submercados, los precios más altos se encuentran en Libertador CABA (32,0 US$/m²) y en Catalinas-Plaza Roma (30,7 US$/m²), mientras que los alquileres más accesibles se ubican en el Corredor Panamericana (21,6 US$/m²) y Centro Sur (24,0 US$/m²).

    Los proyectos que se vienen

    Con una mirada hacia lo que vendrá, Cushman & Wakefield indicó que la superficie actual en construcción incrementaría un 14% el inventario de oficinas clase A y se espera que para este 2021 se entregue más del 70% de esa superficie total, aunque advirtieron que se podrían registrar demoras por los protocolos de Covid-19.

    En total hay en proyecto 622.095 metros cuadrados de construcción y las expectativas del mercado están puestas en los submercados en donde habría un mayor crecimiento: Zona Dot (+96,8%), Catalinas-Plaza Roma (+74,76%) y Corredor Panamericana (+47,7%).

    Fuente: La Nación

  • Empresas se dolarizan con la compra de oficinas: precios de los nuevos proyectos

    Empresas se dolarizan con la compra de oficinas: precios de los nuevos proyectos

    Como forma alternativa de dolarizarse, las multinacionales comienzan a comprar espacios de trabajo en nuevos edificios de alta gama. Este año, se incorporan unos 900.000 m2. Cuáles son los más buscados.

    Las oficinas -junto a los locales comerciales- fueron uno de los segmentos del Real Estate más afectados por la pandemia en el mundo, principalmente con la incertidumbre que generó la adaptación que demandaría este tipo de propiedades bajo la nueva normalidad. Pero en la Argentina, ese golpe está acompañado por restricciones cambiarias que llevaron a empresas multinacionales a buscar diferentes formas alternativas de dolarizarse y una de ellas es la de compra oficinas en edificios premium.

    La salida a la venta de la Torre de YPF en Puerto Madero es uno de los últimos movimientos para aprovechar esta tendencia. La petrolera busca hacerse de unos u$s 400 millones, una cifra que solo pueden afrontar grandes jugadores del mercado. Justamente, movimientos en esas línea se vieron en los últimos meses de restricciones cambiarias en casos como el de IRSA, que le vendió a Dow la torre Bouchard 710 por u$s 87,2 millones y se desprendió de todos los pisos que le quedaban en la torre Boston (otra obra de Cesar Pelli, como la de YPF). Fueron unos siete pisos que costaron cerca de u$s 40 millones.

    La demanda se observa también en otras grandes torres que todavía reciben interesados como el Centro Empresarial Libertador, un emprendimiento de alta gama de Raghsa (la dueña de los Le Parc) que está adaptado a la pandemia con la inclusión de detalles como recambio de aire completo, luz ultravioleta y otros dispositivos. O incluso el 200 Della Paolera de la firma comandada por Eduardo Elsztain, una torre de 30 pisos en Catalinas que está prácticamente toda ocupada.

    José Viñas, Director de Brokerage de Cushman & Wakefield, explicó que el interés de las empresas por este tipo de oficinas se registró con más fuerza en los últimos meses. “Hubo importantes operaciones de venta de oficinas ya que algunas multinacionales, debido a las restricciones cambiarias, decidieron diversificar su cartera de inversión, dolarizando su excedente de pesos a través de la compra de espacios clase A”, dijo. En el mercado, de hecho, la tendencia recuerda lo que sucedía en los primeros años de la década pasada, cuando el cepo cambiario de 2011 y 2015 llevó a las empresas a buscar formas de protegerse de la inflación con un excedente de pesos ante la imposibilidad de girar divisas.

    Hoy “los espacios más buscados fueron aquellos que contaban con mejores condiciones de entrega y que no implicaban inversiones importantes para ser ocupados” agregó Viñas y destacó la disponibilidad de metros en edificios de última tecnología ubicados en el Corredor Panamericana y en la Zona Dot ofreciendo nuevas posibilidades para las empresas que buscan ubicarse en zonas no céntricas y con mayores opciones de esparcimiento.

    El 2020 cerró con una vacancia de 12,7%, lo que significa un incremento del 17,6% en espacios de trabajo vacíos en comparación con el trimestre anterior. “La vacancia en ascenso contribuyó a una ampliación en el margen de negociación y flexibilización en el precio de cierre”, aseguran además los expertos de Cushman & Wakefield.

    La mayor superficie disponible se encuentra en los submercados de Corredor Panamericana (39.253 m2 ), Puerto Madero (32.854 m2) y Catalinas-Plaza Roma (36.221 m2 ).

    OFERTA Y DEMANDA

    Durante el año pasado, la absorción de oficinas llegó a un total de 9024 m2 . En gran parte, esto se debió al ingreso de los edificios 200 Della Paolera y Centro Empresarial Libertador por lo que, la demanda concentró en la zona “no céntrica” un 62,9% del total.

    En cambio, durante el último trimestre del año pasado, la mayor liberación de superficie se ubicó en Corredor Panamericana y Zona Dot. Allí se abrió nueva oferta hacia el norte de la ciudad para las empresas que buscan zonas menos tradicionales pero en edificios de última tecnología y con mayores ventajas de esparcimiento.

    Los precios de las oficinas se mantienen relativamente estables según Cushman para el alquiler, en u$s 27,4 por m2 para los espacios Clase A. En los submercados de Libertador CABA se ubica en u$s 32 por m2 y en Catalinas-Plaza Roma en u$s 30,7 m2, los valores más altos del mercado.

    PROYECCIÓN

    Lucas Desalvo, Gerente de Investigación de Mercado de Cushman & Wakefield comentó que la superficie actual en construcción incrementaría en un 14% el inventario de oficinas Clase A y que se espera que para el 2021 se entregue más del 70% de esa superficie, aunque podrían presentarse demoras debido a los protocolos COVID-19 que se han tenido que implementar desde la industria de la construcción. Y añadió que también hay en proyecto 622.095 m2.

    Las expectativas están puestas entonces en los submercados donde habrá mayores crecimientos: como la Zona Dot (que aumentará 96,8%), Catalinas-Plaza Roma (74,76%) y Corredor Panamericana (+47,7%).

    Fuente: El Cronista

  • Empresas canalizaron sus excedentes en pesos en la compra de oficinas premium

    Empresas canalizaron sus excedentes en pesos en la compra de oficinas premium

    Grandes empresas locales y multinacionales decidieron diversificar su cartera de inversión con la dolarización de su excedente de pesos a través de la compra de oficinas clase A, una tendencia que caracterizó el último trimestre de 2020, de acuerdo con un informe de una consultora de servicios corporativos.

    Según el informe del último trimestre del año, elaborado por Cushman & Wakefield, aun en un contexto y un mercado afectado a lo largo del año por las medidas de aislamiento y distanciamiento social, se registraron importantes transacciones tanto de alquiler como de compra-venta.

    Así se registró que 2020 finalizó con una demanda más activa de oficinas Premium, como parte de un proceso de dolarización de excedente de pesos que no se pudieron canalizar en divisas por las restricciones cambiarias.

    Por otro lado, con respecto a los alquileres si bien la vacancia cerró en 12,7% para el último trimestre del año, marcando un incremento del 17,6% en comparación con el trimestre anterior, el contexto benefició los márgenes de negociación y flexibilización en el precio de cierre.

    El precio promedio de alquiler pedido para oficinas Clase A fue de 27,4 USD/m2, una cifra que no refleja cambios en comparación con el cierre del 2019.

    “Los espacios más buscados fueron aquellos que contaban con mejores condiciones de entrega y que no implicaban inversiones importantes para ser ocupados” agregó el informe.

    A la vez destacó la disponibilidad de metros en edificios de última tecnología ubicados en el Corredor Panamericana y en la Zona Dot ofreciendo nuevas posibilidades para las empresas que buscan ubicarse en zonas no céntricas y con mayores opciones de esparcimiento.

    Finalmente, se destacó que la superficie actual en construcción incrementaría en un 14% el inventario de oficinas Clase A y que se espera que para el 2021 se entregue más del 70% de esa superficie, aunque podrían presentarse demoras debido a los protocolos Covid-19 que se han tenido que implementar desde la industria de la construcción.

    Asimismo, añadió que también hay en proyecto 622.095 m2 que se encuentran mayormente distribuidos en la Zona Dot, Catalinas-Plaza Roma y Corredor Panamericana.

    Fuente: Télam

  • Mercado inmobiliario: grandes empresas están poniendo sus pesos en la compra de oficinas premium

    Mercado inmobiliario: grandes empresas están poniendo sus pesos en la compra de oficinas premium

    Las restricciones a la compra de dólares, como durante el gobierno de Cristina Kirchner, impulsa a las compañías a preservar sus ahorros en ladrillos.

    Como sucedió durante el segundo gobierno de Cristina Kirchner, cuando se prohibió el giro de dividendos al exterior, otra vez las grandes empresas están buscando dolarizarse con ladrillos.

    La tendencia fue relevada por la consultora Cushman & Wakefield, especializada en el mercado corporativo, que relevó que en el último trimestre de 2020, se vio más movimiento de operaciones de compra-venta en el sector de oficinas.

    “Durante el segundo semestre de 2020 se registraron varias operaciones importantes de compra-venta, fundamentalmente debido a las restricciones cambiarias por las cuales las empresas multinacionales han decidido diversificar, dolarizando su excedente de pesos a través de la compra de oficinas clase A”, indica el trabajo.

    Algunos ejemplos conocidos: el Banco Industrial pagó US$ 16,9 millones por dos pisos y 16 cocheras en 200 Della Paolera, un edificio en Catalinas lanzado a la venta recientemente por IRSA. Globant ya había adquirido otras cuatro plantas en ese mismo edificio.

    IRSA también vendió el edifico de Bouchard 710 por u$s 87,2 millones a la empresa química Dow, que pagó al contado y conservó a las compañías que hoy alquilan pisos en el edificio. Y se desprendió de cinco pisos de la torre Boston, ubicada en Della Paolera 265, por más de US$ 34 millones, aunque en este caso el comprador no se dio a conocer.

    Del otro lado del mostrador, hay empresas, como IRSA, que buscan hacerse de efectivo. También es el caso de YPF, que le cedió la torre de Tucumán 744 a AYSA, por US$ 30 millones. Y puso en venta su edificio de Puerto Madero, diseñado por César Pelli, en US$ 400 millones.

    Cómo se movió el mercado

    El 2020 finalizó con una demanda más activa en un mercado que se vio afectado, durante gran parte del año, por las restricciones de la pandemia. La vacancia cerró en 12,7%, lo que representó un incremento del 17,6% en comparación con el trimestre anterior.

    La vacancia en ascenso contribuyó a una ampliación en el margen de negociación y flexibilización en el precio de cierre. Esto sumado a los espacios con mejores condiciones de entrega, que no implican inversiones importantes para ser ocupados, fueron los puntos clave para las transacciones del año

    La mayor superficie disponible se encuentra en el Corredor Panamericana, Puerto Madero y Catalinas-Plaza Roma.

    El precio promedio de alquiler pedido para oficinas Clase A fue de 27,4 dólares por metro cuadrado, una cifra que no refleja cambios en comparación con el cierre del 2019. Las zonas más caras son Libertador en la Ciudad de Buenos Aires (US$ 32) y Catalinas-Plaza Roma (US$ 30,7)

    A futuro, la consultora plantea que la superficie actual en construcción incrementaría en un 14% el inventario de oficinas Clase A y que se espera que para el 2021 se entregue más del 70% de esa superficie, aunque podrían presentarse demoras debido a los protocolos Covid-19 que se han tenido que implementar desde la industria de la construcción.

    Hay en proyecto 622.095 m2 y las expectativas están puestas en la Zona Dot, Catalinas-Plaza Roma y el Corredor Panamericana.

    Fuente: Clarín

  • Oficinas: empresas se dolarizaron comprando m²

    Oficinas: empresas se dolarizaron comprando m²

    Aún en un contexto y un mercado afectado a lo largo del año por las medidas de aislamiento y distanciamiento social, se registraron importantes transacciones tanto de alquiler como de compra-venta de oficinas. Así lo reveló el informe del último trimestre del año, elaborado por Cushman & Wakefield.

    José Viñas, director de Brokerage de la firma, explicó que en los últimos meses se registraron importantes operaciones de compra-venta de oficinas. Esto se debe a que algunas empresas multinacionales, dadas las restricciones cambiarias, decidieron diversificar su cartera de inversión, dolarizando su excedente de pesos a través de la compra de oficinas clase A.

    Por otro lado, i bien la vacancia de alquileres cerró en 12,7% para el último trimestre del año, marcando un incremento del 17,6% en comparación con el trimestre anterior, el contexto benefició los márgenes de negociación y flexibilización en el precio de cierre. El precio promedio de alquiler pedido para oficinas Clase A fue de 27,4 USD/m2, una cifra que no refleja cambios en comparación con el cierre del 2019.

    “Los espacios más buscados fueron aquellos que contaban con mejores condiciones de entrega y que no implicaban inversiones importantes para ser ocupados”, agregó Viñas. Y destacó la disponibilidad de metros en edificios de última tecnología ubicados en el Corredor Panamericana y en la Zona Dot ofreciendo nuevas posibilidades para las empresas que buscan ubicarse en zonas no céntricas y con mayores opciones de esparcimiento.

    Por su parte, Lucas Desalvo, gerente de Investigación de Mercado de Cushman & Wakefield comentó que la superficie actual en construcción incrementaría en un 14% el inventario de oficinas Clase A. Además, indicó que se espera que para el 2021 se entregue más del 70% de esa superficie, aunque podrían presentarse demoras debido a los protocolos COVID-19 que se han tenido que implementar desde la industria de la construcción. Y añadió que también hay en proyecto 622.095 m2 que se encuentran mayormente distribuidos en la Zona Dot, Catalinas-Plaza Roma y Corredor Panamericana.

    Fuente: Webpicking

  • Subió 20% la vacancia en oficinas clase A en el tercer trimestre

    Subió 20% la vacancia en oficinas clase A en el tercer trimestre

    Las oficinas clase A tuvieron un incremento de 20% en la vacancia en el tercer trimestre del año respecto del trimestre anterior, de acuerdo con informes privados.

    La vacancia en el tercer trimestre fue de 10,8% “pero hay más movimiento en el mercado”, según la empresa de servicios inmobiliarios corporativos Cushman & Wakefield.

    El informe indicó que luego de un primer semestre severamente afectado por las medidas de prevención en torno de la pandemia de coronavirus, las empresas incrementaron las consultas, aunque la vacancia volvió a crecer.

    El tercer trimestre del 2020 comenzó a reflejar mayores movimientos y consultas por parte de las empresas, aunque la vacancia cerró en 10,8%, con un incremento del 20% en comparación con el trimestre anterior.

    La mayor superficie disponible de oficinas premium se encuentra en los submercados de Catalinas-Plaza Roma (30.316m2), Puerto Madero (28.204 m2) y Corredor Panamericana (27.489 m2).

    Del relevamiento completo surge que la zona céntrica concentró el 61,1% del total de la superficie disponible.

    “Gran parte de las consultas realizadas fueron en la zona no céntrica, mayormente en el Corredor Libertador. Las principales herramientas por parte de los propietarios para combatir la vacancia fueron la flexibilidad en el precio de cierre y la mejora en las condiciones de entrega, que ayudaron a reducir el costo de instalación de las empresas”, señaló Hernán Castro, broker senior de Cushman & Wakefield.

    Según la empresa, el panorama futuro indica que la superficie actual en construcción incrementaría en un 15,9% el inventario de oficinas clase A, y para fines de este año podrían llegar a ingresar 90.000 m2 y más de 100.000 m2 en el 2021, debido a la reactivación en la industria de la construcción durante el tercer trimestre.

    En tanto, la firma Newmark Knight Frank indicó que el tercer trimestre del año registró un aumento en la vacancia y absorción neta negativa, con un porcentaje de vacancia que cerró en 11,01% sobre el inventario disponible.

    El valor de renta promedio bajó levemente respecto del segundo trimestre, promediando los US$ 26.04/m2/mes.

    “La vuelta a los espacios de trabajo se está dando de forma gradual, con equipos reducidos funcionando en días alternados para reducir la densidad de ocupación y mantener la distancia social”, observó NKF.

    Señaló que “aunque aún no hay fechas ciertas de regreso a las oficinas y a la nueva normalidad, sabemos que el home office llegó para quedarse, donde un porcentaje rotativo cercano al 30% trabajará desde las casas”.

    En este trimestre no se produjeron nuevas incorporaciones al stock de oficinas clase A, dado que la vuelta a la actividad es aun muy reciente y paulatina, resultando en un atraso significativo para las obras en curso, concluyó.

    Fuente: Télam